¡Arriba los corazones!

"Sed tengo", "Sitio" en latín, es una de las siete palabra de Jesús en la Cruz. Es Su disponibilidad que convoca a la nuestra, invitándonos al “sacrificio de la alegría”: a “hacer de tripas corazón”, para mirarlo a Él.

¡Arriba los corazones! es una frase de aliento que nos remite al "Elevemos el corazón" de la Misa, que nos dispone para el sacrificio, dejando que Él nos dirija.

viernes, julio 03, 2009

Sobre la Fe: en la fiesta de Santo Tomás Apóstol


Lecturas de la Misa de hoy, fiesta de Santo Tomás Apóstol:

Efesios 2:
19 - 22

19 Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,
20 edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,
21 en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor,
22 en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.


Salmo 117: 1 - 2
1 ¡Alabad a Yahveh, todas las naciones, celebradle, pueblos todos!
2 Porque es fuerte su amor hacia nosotros, la verdad de Yahveh dura por siempre.


Juan 20: 24 - 29
24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
25 Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.»
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.»
27 Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.»
28 Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.»
29 Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»



Hoy es la fiesta del Apóstol Santo Tomás, y en el Evangelio de la Misa se lee el emocionante relato que culmina cuando, tras tocar las señales del martirio en los dedos y en el costado del Señor Resucitado, que era la prueba que decía necesitaba para creer, Tomás exclama: "¡Señor mío, y Dios mío!", súbitamente consciente de la autoridad y de la divinidad del Maestro. Jesús le hace notar: "Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído."

El Apóstol Tomás necesitó esa prueba para rendir su inteligencia ante el Señor, y como no poder ver iba a ser la suerte de todas las generaciones de cristianos desde entonces (como lo hace notar San Agustín), fue una suerte que existiera la duda de Tomás, para que la respuesta de Jesús, encomiando nuestro mérito, nos alentara (dice San Gregorio).


El hecho es que "la verdad del Señor dura para siempre" (Salmo 117), y la fe le abre los ojos a la inteligencia para que la alcance, pues aunque es su vocación, por sí misma la mente humana no llega a la verdad del Señor.

En el video sobre la fe de la entrada de ayer, el Padre Ignacio Larrañaga explica con gran claridad esta incapacidad humana para alcanzar directamente a Dios por la inteligencia, ya que no podemos verlo con los ojos. Tenemos que acogerlo y asumirlo, por la fe, "de rodillas", dice el Padre.

Es cierto que si viéramos no necesitaríamos la fe, pero
en tanto vivimos en actitud de fe, la razón no queda en suspenso, como parecería dar a entender el Padre Larrañaga. Justamente en este punto la razón y la voluntad se unen para recorrer el camino de la fe, en la fe, y si nos apoyamos en el testimonio de San Josemaría, casi podríamos decir en la visión.

Me parece que así como fuera de la fe, sin ese apoyo sustancial de la voluntad que el Padre Larrañaga señala, la inteligencia no puede alcanzar la verdad, sí que la puede alcanzar, y la alcanza,
dentro de la fe (con la ayuda de la voluntad). Por lo tanto, a Dios llegamos también por la razón, ayudada por la voluntad (el amor), que nos auxilia antes de que nos demos cuenta. Creo que los silogismos, que el Padre desdeña para encontrar a Dios, son imprescindibles para llevar la fe a su plenitud, la máxima posible en este mundo, que no es poco, pues el transcurso de los Siglos va enriqueciendo el depósito de la fe, en la Iglesia, y cada vez se ve mejor.

En la primera lectura de la Misa de hoy, de Efesios 2, aparecen preciosas imágenes intelectuales en ese sentido.

Nos dice que, por la familiaridad con Jesucristo, quien de hecho nos muestra el rostro de Dios, podemos realizar "una ed
ificación bien trabada", que "se eleva hasta formar un templo santo en el Señor". Junto con Él, convertidos en "morada de Dios en el Espíritu", gracias a nuestra respuesta de fe a la fe que se nos propone, completamos ese Templo Santo, y lo hacemos visible, comprensible para todos. "De rodillas", sin duda, en la fe, pero con la claridad de la inteligencia y sus silogismos, por la ventana que nos abre la voluntad.

Las encíclicas "Veritatis Splendor" (1993) y "Fides et Ratio" (1998) son muy explícitas sobre las relaciones entre la fe y la razón. Y desde sus primeros años de sacerdocio,
el Papa Juan Pablo II encaró este tema muy a fondo en su tesis sobre "La fe en San Juan de la Cruz".

Al reconocer a Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre toda la realidad adquiere una claridad manifiesta, no ajena a la sensatez del sentido común, pero característicamente inagotable y total, "bien trabada", "compacta".

A propósito del papel del teólogo,
en "Veritatis Splendor" (109), se lee: "Por su propia naturaleza, la fe interpela la inteligencia, porque descubre al hombre la verdad sobre su destino y el camino para alcanzarlo. Aunque la verdad revelada supere nuestro modo de hablar y nuestros conceptos sean imperfectos frente a su insondable grandeza (cf. Ef 3, 19), sin embargo, invita a nuestra razón —don de Dios otorgado para captar la verdad— a entrar en el ámbito de su luz, capacitándola así para comprender en cierta medida lo que ha creído. La ciencia teológica, que busca la inteligencia de la fe respondiendo a la invitación de la voz de la verdad, ayuda al pueblo de Dios, según el mandamiento del apóstol (cf. 1 P 3, 15), a dar cuenta de su esperanza a aquellos que se lo piden»


La Encíclica "Fides et Ratio" describe un panorama muy alentador.

Leemos:

... En este sentido es posible reconocer, a pesar del cambio de los tiempos y de los progresos del saber, un núcleo de conocimientos filosóficos cuya presencia es constante en la historia del pensamiento. Piénsese, por ejemplo, en los principios de no contradicción, de finalidad, de causalidad, como también en la concepción de la persona como sujeto libre e inteligente y en su capacidad de conocer a Dios, la verdad y el bien; piénsese, además, en algunas normas morales fundamentales que son comúnmente aceptadas. Estos y otros temas indican que, prescindiendo de las corrientes de pensamiento, existe un conjunto de conocimientos en los cuales es posible reconocer una especie de patrimonio espiritual de la humanidad. Es como si nos encontrásemos ante una filosofía implícita por la cual cada uno cree conocer estos principios, aunque de forma genérica y no refleja. Estos conocimientos, precisamente porque son compartidos en cierto modo por todos, deberían ser como un punto de referencia para las diversas escuelas filosóficas. Cuando la razón logra intuir y formular los principios primeros y universales del ser y sacar correctamente de ellos conclusiones coherentes de orden lógico y deontológico, entonces puede considerarse una razón recta o, como la llamaban los antiguos, orthòs logos, recta ratio.


Más adelante, se lee:

5. La Iglesia, por su parte, aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos que hagan cada vez más digna la existencia personal. Ella ve en la filosofía el camino para conocer verdades fundamentales relativas a la existencia del hombre. Al mismo tiempo, considera a la filosofía como una ayuda indispensable para profundizar la inteligencia de la fe y comunicar la verdad del Evangelio a cuantos aún no la conocen.


Casi al principio, aclaraba:

La Iglesia no es ajena, ni puede serlo, a este camino de búsqueda. Desde que, en el Misterio Pascual, ha recibido como don la verdad última sobre la vida del hombre, se ha hecho peregrina por los caminos del mundo para anunciar que Jesucristo es « el camino, la verdad y la vida » (Jn 14, 6). Entre los diversos servicios que la Iglesia ha de ofrecer a la humanidad, hay uno del cual es responsable de un modo muy particular: la diaconía de la verdad.1 Por una parte, esta misión hace a la comunidad creyente partícipe del esfuerzo común que la humanidad lleva a cabo para alcanzar la verdad; 2 y por otra, la obliga a responsabilizarse del anuncio de las certezas adquiridas, incluso desde la conciencia de que toda verdad alcanzada es sólo una etapa hacia aquella verdad total que se manifestará en la revelación última de Dios: « Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido » (1 Co 13, 12).





viernes, junio 12, 2009

Verdi. Nabucco. Va pensiero

Auténtico patrimonio de la humanidad, como decía un comentario a otra versión de este precioso coro, aquí magníficamente intepretado en Nueva York.

sábado, junio 06, 2009

JESÚS, ALEGRÍA DE LOS HOMBRES




En su parte más popular, generalmente conocida como "Jesús, alegría de los hombres", que aquí el gran pianista Dinu Lipatti interpreta magistralmente, el texto de esta cantata No.147 de Bach, Herz und Mund und Tat und Leben (El corazón y la boca, los actos y la vida), estrenada en 1723 en Leipzig, en la fiesta de la Visitación de la Virgen María (por el rito luterano), dice (al final de la misma):
Jesús sigue siendo mi alegría
Consuelo y bálsamo de mi corazón,
Jesús me defiende de toda pena,
Él es la fuerza de mi vida,
el gozo y el sol de mis ojos,
el tesoro y la delicia de mi alma;
por eso no quiero a Jesús
fuera de mi corazón o de mi vista.
Pero en el cierre de la primera parte se escucha esta misma melodía, con el siguiente texto:
Feliz soy, pues tengo a Jesús,
Oh, con qué fuerza me aferro a Él
para que consuele mi corazón
cuando estoy débil y triste.
Tengo a Jesús, que me ama
y se me entrega como algo mío;
ah, así, no quiero abandonar a Jesús
aunque mi corazón se rompa.
En CantatasDeBach.com, se nos explica cómo Bach compuso esta cantata para el cuarto domingo de Adviento (quizás para el tercero, Domingo "Gaudete", "del Alegraos", en la liturgia católica), pero al no poder estrenarla al final del Adviento, por imposición de las reglas litúrgicas de su Iglesia, la destinó a la Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María, y así aumentó la presencia de la Virgen en la Cantata, y perfeccionó esta obra maestra, cumbre entre todas las cumbres del arte.

En la columna de la izquierda del blog aparecen los videos de esta Cantata completa, en versión del director Nikolaus Hamoncourt con el Concertus Musicus de Viena y el Coro Arnold Schoenberg, dividida en siete segmentos. El final de la primera parte se encuentra en el segmento 4. Y el final de la segunda parte en el segmento 7.

En YouTube,
en este canal, se encuentra esta misma versión de Hamoncourt, con excelentes apuntes en español, dividida en sus 10 partes exactas .

El
texto en alemán y expañol se lee acá.



viernes, junio 05, 2009

JOSÉ, MARÍA Y JESÚS

Tomado de:
En él se refleja el Padre

Después de María, san José es sin duda el mayor santo del cielo. San Gregorio de Nizancio dijo: «El Señor ha reunido en José, como en un sol; todo lo que los santos juntos tienen de luz y de esplendor». (...)

A lo largo de la historia de la Iglesia, de san Ireneo a san Efrén, de san Basilio a san Francisco de Sales, a santa Teresa de Ávila, a san Vicente de Paul, pasando por san Agustín, san Bernardo y tantos más, todos se han inspirado en la figura humilde del carpintero, sombra del Padre en virtud de su misión en el Misterio de la Encarnación.

Y los Papas no se quedan atrás para cantar la gloria de san José. (...) Por qué no seguir el ejemplo de Juan XXIII quien declaró con toda sencillez: « A San José, yo lo amo tanto, a tal punto que no puedo comenzar el día, ni terminarlo, sin que mi primera palabra y mi último pensamiento no sean para él».

Padre José-María Verlinde

Fuente: www.mariadenazaret.com

miércoles, junio 03, 2009

Entrevista a propósito de las "nuevas religiosidades"

Entrevista al Padre Joseph-Marie Verlinde, Experto en "Nuevas Religiosidades":

El Padre Joseph-Marie Verlinde vivió una doble conversión a Jesucristo y a la Iglesia. desde la Meditación Trascendental (Gurú Maharishi) y ciertas comunidades crísticas no cristianas. Tras pasar por el seminario en Roma, se ordenó sacerdote dentro de la orden cisterciense, en la comunidad monacal de San José.

Actualmente es referente principal en Francia con relación a las nuevas corrientes religiosas, que hoy por hoy muchas veces se presentan como un complemento inofensivo de la vida cristiana.  Pero es conveniente saber que hay riesgos, y cuáles son.

El Padre Verlinde publicó diversos libros, entre ellos "Iniciación a la Lectio Divina", "El cristianismo, primavera de Europa", "El desafío del esoterismo al cristianismo", "L'expérience Inter-dite".

En esta entrevista de KTO, explica en detalle la diferencia primordial entre las religiones "energéticas" que proponen las corrientes en boga, y la religión personal, que vivimos con Jesucristo. en la Iglesia, y de qué modo se oponen.

La Palabra de Dios no ocupa ningún lugar para el "energetista", y es la clave de todo para la religión personal, de raíz judeo-cristiana, entroncada en la Revelación (divina), y sujeta a ella. Luego, en última instancia, las nociones "energetistas" se confunden con la magia, que medra fuera de la soberanía divina.

jueves, mayo 21, 2009

Cualquier palabra puede convertirse en Palabra de Dios

La misa de esta tarde en la Iglesia de San Antonio en Montevideo, la ofició un importante Ministro franciscano, quien dijo que para San Francisco "cualquier palabra puede convertirse en palabra de Dios".

Somos receptores de la Palabra de Dios, y podemos elaborarla también. ¡Qué bien lo hace San Francisco, cuando dice: "Señor, hazme instrumento de tu paz", o en el Cántico de las Criaturas!

Todos los santos lo han hecho bien, y todos estamos hechos para ser santos.

martes, mayo 05, 2009

La unidad y la universalidad de la Palabra de Dios - El Buen Pastor y la Revelación

En las misas de hoy se leyó el Salmo 86:

R. Alabad al Señor, todas las naciones.
Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
R. «Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.» Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.»
R. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.» R.

y el Evangelio de San Juan, Capítuo 10, 22-30:
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: - «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.» Jesús les respondió: - «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»
Ambas lecturas nos hablan de la unidad y de la universalidad de la Palabra de Dios, porque todos los hombres estamos hechos para oírla, y El la ha dado a conocer. Este es el tema de las lecturas de hoy, asociadas a la figura de Buen Pastor, que fue central en las lecturas del domingo pasado.

En la Audiencia del Miércoles 13 de noviembre del 2002, Juan Pablo II comentaba así este Salmo 86, que nos habla de la fuente común, del querer de Dios comunicado a los hombres:

1. El canto de Jerusalén, ciudad de la paz y madre universal, que ahora hemos escuchado, está por desgracia en contraste con la experiencia histórica que está viviendo la ciudad. Pero la oración tiene por tarea sembrar confianza y generar esperanza.

La perspectiva universal del Salmo 86 puede recordar el himno del Libro de Isaías, en el que se ve cómo convergen hacia Sión todos los pueblos para escuchar la Palabra del Señor y redescubrir la belleza de la paz, forjando de las «espadas azadones» y de las «lanzas podaderas» (Cf. 2,2-5). En realidad, el Salmo se presenta en una perspectiva muy diferente, la de un movimiento que, en vez de converger hacia Sión, sale de Sión; el salmista ve en Sión el origen de todos los pueblos. Después de haber declarado el primado de la ciudad santa no por méritos históricos o culturales sino sólo por el amor de Dios por ella (Cf. Salmo 86,1-3), el Salmo celebra precisamente esta universalidad que hermana a todos los pueblos.

2. Sión es cantada como madre de toda la humanidad y no sólo de Israel. Una afirmación así es de una audacia extraordinaria. El Salmista es consciente y lo subraya: «Glorias se dicen de ti, ciudad de Dios» (versículo 3). ¿Cómo es posible que la modesta capital de una pequeña nación pueda ser presentada como el origen de pueblos mucho más potentes? ¿Cómo puede tener Sión esta inmensa pretensión? La respuesta se ofrece en la misma frase: Sión es madre de toda la humanidad, pues es la «ciudad de Dios»; está por tanto en la base del proyecto de Dios.
Todos los puntos cardinales de la tierra se encuentran en relación con esta Madre: Ráhab, es decir, Egipto, el gran estado Occidental; Babilonia, la conocida potencia oriental; Tiro, que personifica al pueblo comercial del norte; mientras que Etiopía representa al profundo sur; y Palestina, el área central, también es hija de Sión.
En el registro espiritual de Jerusalén aparecen todos los pueblos de la tierra: tres veces se repite la fórmula «uno por uno todos han nacido en ella» (versículo 6). Es la expresión jurídica oficial con la que entonces se declaraba que una persona era originaria de una determinada ciudad y, como tal, gozaba de la plenitud de los derechos civiles de aquel pueblo.
3. Es sugerente observar cómo incluso las naciones consideradas hostiles a Israel suben a Jerusalén y son acogidas no como extranjeras sino como «familiares». Es más, el salmista transforma la procesión de estos pueblos hacia Sión en un canto coral y en una danza gozosa: ellos vuelven a encontrar sus «manantiales» (Cf. versículo 7) en la ciudad de Dios de la que mana una corriente de agua viva que fecunda a todo el mundo, como proclamaban los profetas (Cf. Ezequiel 47, 1-12; Zacarías 13, 1; 14, 8; Apocalipsis 22, 1-2).
Todos vienen a Jerusalén a descubrir sus raíces espirituales, a sentirse en su patria, a volver a encontrarse como miembros de la misma familia, a abrazarse como hermanos, de regreso a casa.
4. Página de auténtico diálogo interreligioso, el Salmo 86 recoge la herencia universalista de los profetas (Cf. Isaías 56, 6-7; 60, 6-7; 66, 21; Job 4, 10-11; Malaquías 1,11 etc.) y anticipa la tradición cristiana que aplica este Salmo a la «Jerusalén de arriba» de la que san Pablo proclama que «es libre y es nuestra madre» y tiene más hijos que la Jerusalén terrena (Cf. Gálatas 4, 26-27). Del mismo modo habla el Apocalipsis cuando ensalza «la Jerusalén que bajaba del Cielo, de junto a Dios» (21, 2. 10).
Siguiendo la línea del Salmo 86, también el Concilio Vaticano II ve en la Iglesia universal el lugar en el que se reúnen «todos los justos descendientes de Adán, desde Abel el justo hasta el último elegido». Tendrá su «cumplimiento glorioso al fin de los tiempos» («Lumen gentium», n. 2).
5. Esta lectura eclesial del Salmo se abre, en la tradición cristiana, a una relectura en clave mariológica. Jerusalén era para el Salmista una auténtica «metrópolis», es decir, una «ciudad-madre», en cuyo interior estaba presente el mismo Señor (Cf. Sofonías 3, 14-18). Desde esta perspectiva el cristianismo canta a María como la Sión viviente, en cuyo seno fue engendrado el Verbo encarnado y, por consecuencia, fueron engendrados los hijos de Dios. Los Padres de la Iglesia --desde san Ambrosio de Milán hasta Atanasio de Alejandría, desde Máximo el Confesor hasta Juan Damasceno, desde Cromacio de Aquileia a Germán de Constantinopla-- concuerdan en esta relectura cristiana del Salmo 86.
Nosotros nos ponemos ahora en escucha de un maestro de la tradición armenia, Gregorio de Narek (950?-1010), quien en su «Discurso panegírico a la beatísima Virgen María» se dirige así a la Virgen: «Refugiándonos bajo tu dignísima y poderosa intercesión, quedamos protegidos, o santa Progenitora de Dios, encontrando alivio y descanso bajo la sombra de tu protección como si estuviéramos resguardados por un muro bien fortificado: muro adornado, un muro con brillantes purísimos engarzados; muro envuelto de fuego, y por tanto, inexpugnable por los ladrones; un muro llameante, centelleante, inalcanzable e inaccesible para los crueles traidores; un muro rodeado por todas las partes, según David, cuyos cimientos fueron puestos por el Altísimo (Cf. Salmo 86, 1. 5); muro imponente de la ciudad suprema, según Pablo (Cf. Gálatas 4, 26; Hebreos 12, 22), donde acogiste a todos como habitantes para que a través del nacimiento corporal de Dios hicieras hijos de la Jerusalén de arriba a los hijos de la Jerusalén terrena. Por ello sus labios bendicen tu seno virginal y todos te proclaman casa y templo de Aquél que es de la misma esencia del Padre. Por tanto, con razón te es apropiado lo que dijo el profeta: "Fuiste para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia" (Cf. Salmo 45, 2)» («Textos marianos del primer milenio»; «Testi mariani del primo millennio», IV, Roma 1991, p. 589).

jueves, febrero 05, 2009

Beethoven - Oda a la Alegrí­a (subtitulada)


Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.






sábado, enero 17, 2009

Dónde encontrar las Lecturas de la Misa, y los Horarios de las Misas

Como a veces transcribo aquí algunas lecturas de la Misa, o ciertas precisiones sobre el Año Litúrgico, a menudo los visitantes llegan buscando las lecturas de la Misa, o las características litúrgicas del siguiente domingo, y no las encuentran.

Para conocer las lecturas de la Misa, es excelente el sitio de EWTN, y para familiarizarse con la Liturgia, resulta muy completa la información de Catholic Net, que también tiene una página con todas las lecturas de La Misa.

Para saber a qué Misa acudir, muy útil para los viajeros, en Misas.Org aparecen los horarios y los lugares donde se celebra la Misa en cada lugar del mundo. Sólo figuran las parroquias que envían los datos, pero para cada país hay una cantidad bastante interesante de información, que parece actualizada, al menos la montevideana, y hay lugar para todas las que digan: "¡Presente!"

¡Saber los horarios de las Misas de cada día, actualizados, en todo el mundo es algo que está al alcance de la mano!

Para Argentina ya hay un sitio que se ve completísimo, muy bien armado: HorariosdeMisa.com.ar.

Otros países muy adelantados en este tema son España, entre los que miré en Misas.Org, y también EE.UU., que posee un sitio pionero: MassTimes.Org, que abarca cada localidad de los EE. UU. y posee información a nivel mundial en inglés. En su capítulo uruguayo está desactualizado en los horarios, pero aventaja a Misas.Org en la cantidad de parroquias y capillas listadas.

domingo, enero 04, 2009

LECTURAS DE LA MISA DEL SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO DE NAVIDAD

La fiesta de la Epifanía, el 6 de enero, es de precepto en Uruguay, y no se celebra hoy. Luego, las lecturas de este domingo son las corrientes para el segundo domingo de Navidad, y se refieren a la Encarnación del Señor y la Filiación Divina:


Primera Lectura:

Libro del Eclesiástico (24, 1-34)

Elogio de la Sabiduría

24 1 La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo,
2
abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder:
3
“Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina.
4
Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube.
5
Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por la profundidad de los abismos.
6
Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, sobre todo pueblo y nación, ejercí mi dominio.
7
Entre todos ellos busqué un lugar de reposo, me pregunté en qué herencia podría residir.
8
Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: ‘Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel’.
9
Él me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir.
10
Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión;
11
él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad.
12
Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.
13
Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón;
14
crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Jericó;
como un hermoso olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto.
15
Yo exhalé perfume como el cinamomo,como el aspálato fragante y la mirra selecta,
como el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada.
16
Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia.

Invitación a buscar la Sabiduría

17
Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza.
19 ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos!
20
Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal.
21
Los que me coman, tendrán hambre todavía, los que me beban, tendrán más sed.
22
El que me obedezca, no se avergonzará, y los que me sirvan, no pecarán”.

La sabiduría y la Ley

23 Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob.
25
Ella hace desbordar la Sabiduría como el Pisón y como el Tigris en los días de los primero frutos;
26
inunda de inteligencia como el Eufrates y como el Jordán en los tiempos de la cosecha;
27
prodiga la instrucción como el Nilo, como el Guijón en los días de la vendimia.
28
El primero no terminó de conocerla y el último ni siquiera la vislumbra.
29
Porque su pensamiento es más vasto que el océano y su designio, más profundo que el gran Abismo.

La intención del autor del Libro

30 En cuanto a mí, como un canal que brota de un río, como una acequia, salí a un jardín

31 y dije: "Regaré mi huerta y empaparé mis canteros".

¡De pronto, mi canal se convirtió en un río, y mi río se transformó en un mar!

32 Aún haré brillar la instrucción como la aurorae irradiaré su luz lo más lejos posible;

33 aún derramaré la enseñanza como una profecía y la dejaré para las generaciones futuras.

34 Porque yo no he trabajado sólo para mí,sino para todos los que buscan la sabiduría.


Segunda Lectura:

Salmo 147 (146-147)


¡Aleluya!

HIMNO DE ALABANZA A DIOS, PROTECTOR DE SU PUEBLO

¡Aleluya!

El Señor, protector de los humildes


1 ¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
qué agradable y merecida es su alabanza!
2 El Señor reconstruye a Jerusalén
y congrega a los dispersos de Israel;

3 sana a los que están afligidos y les venda las heridas.
4 Él cuenta el número de las estrellas
y llama a cada una por su nombre:

5 nuestro Señor es grande y poderoso,
su inteligencia no tiene medida.
6 El Señor eleva a los oprimidos
y humilla a los malvados hasta el polvo.

La Providencia universal de Dios

7 Respondan al Señor dándole gracias,
toquen la cítara para nuestro Dios.
8 El Señor cubre el cielo de nubes
y provee de lluvia a la tierra;
hace brotar la hierba en las montañas
y las plantas para provecho del hombre;

9 dispensa su alimento al ganado,
y a los pichones de cuervo que claman a él.
10 No le agrada el vigor de los caballos
ni valora los músculos del hombre:

11 el Señor ama a los que lo temen
y a los que esperan en su misericordia.

La eficacia de la Palabra de Dios

12 ¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
13 Él reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti;

14 él asegura la paz en tus fronteras
y te sacia con lo mejor del trigo.
15 Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;

16 reparte la nieve como lana
y esparce la escarcha como ceniza.
17 Él arroja su hielo como migas,
y las aguas se congelan por el frío;

18 da una orden y se derriten,
hace soplar su viento y corren las aguas.
19 Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:

20 a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos.

¡Aleluya!


Tercera Lectura:

Carta a los Efesios (1, 1-23)

El plan de salvación

3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
4 y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables en su presencia, por el amor.
5 Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia,
que nos dio en su Hijo muy querido.
7 En él hemos sido redimidos por su sangre
y hemos recibido el perdón de los pecados,
según la riqueza de su gracia,
8 que Dios derramó sobre nosotros,
dándonos toda sabiduría y entendimiento.
9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad,
conforme al designio misericordioso
que estableció de antemano en Cristo,
10 para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos:
reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
bajo un solo jefe, que es Cristo.
11 En él hemos sido constituidos herederos,
y destinados de antemano –según el previo designio
del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad–
12 a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo,
para alabanza de su gloria.
13 En él, ustedes,
los que escucharon la Palabra de la verdad,
la Buena Noticia de la salvación,
y creyeron en ella,
también han sido marcados con un sello
por el Espíritu Santo prometido.
14 Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia
y prepara la redención del pueblo
que Dios adquirió para sí,
para alabanza de su gloria.

La supremacía de Cristo

15
Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos,
16
doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones.
17
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.
18
Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos,
19
y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder
20
que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo,
21
elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.
22
Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia,
23
que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.



Cuarta Lectura:

Evangelio de San Juan 1, 1-30


1 Al principio existía la Palabra,y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
2
Al principio estaba junto a Dios.
3
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
4
En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
5
La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la recibieron.
6
Apareció un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan.
7
Vino como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
8
Él no era la luz,
sino el testigo de la luz.
9
La Palabra era la luz verdadera
que, al venir a este mundo,
ilumina a todo hombre.
10
Ella estaba en el mundo,
y el mundo fue hecho por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
11
Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.
12
Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
13
Ellos no nacieron de la sangre,
ni por obra de la carne,
ni de la voluntad del hombre,
sino que fueron engendrados por Dios.
14
Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria,
la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad.
15
Juan da testimonio de él, al declarar:
«Este es aquel del que yo dije:
El que viene después de mí
me ha precedido,
porque existía antes que yo».
16
De su plenitud, todos nosotros hemos participado
y hemos recibido gracia sobre gracia:
17
porque la Ley fue dada por medio de Moisés,
pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
18
Nadie ha visto jamás a Dios;
el que lo ha revelado es el Hijo único,
que es Dios y está en el seno del Padre.

El testimonio de Juan el Bautista

Jesús, el Cordero de Dios

Mt. 3. 3, 11 Mc. 1. 3, 7-8 Lc. 3. 4, 16
19 Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: «¿Quién eres tú?».
20
Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el Mesías».
21
«¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: «¿Eres Elías?». Juan dijo: «No». «¿Eres el Profeta?». «Tampoco», respondió.
22
Ellos insistieron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
23
Y él les dijo: «Yo soy
una voz que grita en el desierto:
Allanen el camino del Señor,
como dijo el profeta Isaías».
24
Algunos de los enviados eran fariseos,
25
y volvieron a preguntarle: «¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
26
Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen:
27
él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia».
28
Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
29
Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30
A él me refería, cuando dije:
Después de mí viene un hombreque me precede,
porque existía antes que yo.



domingo, diciembre 14, 2008

DOMINGO DEL "ALEGRAOS" ("GAUDETE")

La epístola de San Pablo que se lee hoy, por ser tercer domingo de Adviento, hace referencia a la alegría permanente, y por eso desde los primeros siglos del cristianismo, éste es el domingo "Gaudete", que en latín quiere decir "¡Alegraos!", "¡Alégrense!":

I Tesalonicenses 5: 16 - 24
16 Estad siempre alegres.
17 Orad constantemente.
18 En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros.
19 No extingáis el Espíritu;
20 no despreciéis las profecías;
21 examinadlo todo y quedaos con lo bueno.
22 Absteneos de todo genero de mal.
23 Que El, el Dios de la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
24 Fiel es el que os llama y es él quien lo hará.

domingo, noviembre 30, 2008

Adviento - Comienzo del Año Litúrgico

Isaías 63: 16 - 17, 19
16 Porque tú eres nuestro Padre, que Abraham no nos conoce, ni Israel nos recuerda. Tú, Yahveh, eres nuestro Padre, tu nombre es «El que nos rescata» desde siempre.
17 ¿Por qué nos dejaste errar, Yahveh, fuera de tus caminos, endurecerse nuestros corazones lejos de tu temor? Vuélvete, por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.
19 Somos desde antiguo gente a la que no gobiernas, no se nos llama por tu nombre. ¡Ah si rompieses los cielos y descendieses - ante tu faz los montes se derretirían,




El domingo pasado, con la fiesta de Cristo Rey, culminó el Año Litúrgico. Hoy, primer domingo de Adviento, se reinicia.

Este tiempo nuevo se refiere al advenimiento de Cristo, y nos llama al recogimiento, con la vista puesta en la fiesta de Navidad, pero trascendiéndola, conscientes de que el nacimiento de Cristo que ahora esperamos y pronto festejaremos es la condición necesaria para la manifestación de su realeza, que celebramos el domingo pasado, y que algún día se expresará en una eclosión gloriosa.

Imágenes y Culto de la Divina Misericordia

Manifestación de la Divina Misericordia a Santa María Faustina Kowalska - Película polaca sobre la vida de la santa

jueves, octubre 16, 2008

Juan Pablo II

Hoy hace 30 años de la elección del Papa Juan Pablo II.

Aquel Papa tan joven y atlético fue con los años un Papa viejecito, encorvado y lento, pero su espíritu continuó milagrosamente joven y atlético hasta el último momento.

En los veintiséis años de su pontificado, ¡oró tanto, trabajó tanto, se mostró tanto; con generosidad proverbial! ¡Nos bendijo tanto (hasta su último día)! ¡Deseó tanto que lo entendiéramos! ¡Nos habló tanto!

Para una tan maravillosa siembra parecería aún escasa la cosecha. Pero lo cierto es que todavía no la hemos recogido toda. No hemos llegado a captar lo trascendente que es su legado.

Quizás como un anticipo de la gran cosecha que llegará, el día de su muerte, miles y miles de personas, millones, llegaron a Roma de todo el mundo para despedirlo.

Hace treinta años, tomó el nombre de su predecesor, Juan Pablo I, quien a su vez había homenajeado a los dos Papas anteriores, directamente relacionados con el Concilio Vaticano II: Juan XXIII, que lo convocó y lo abrió, y Pablo VI, quien lo clausuró y lo puso en marcha.

De modo que su nombre evoca la renovación conciliar, que él impulsó con seguridad en el rumbo, firmemente enraizado en la Iglesia, atento a la Palabra de Dios.

Esta triple fidelidad al Concilio, a la tradición de la Iglesia y a la Palabra de Dios, resulta de su esencial fidelidad a Jesucristo, a quien reconoció claramente como la piedra angular, único cimiento para reconstruir efectivamente las ruinas de aquel mundo que vio caerse literalmente en su juventud, como lo ha contado en diversas oportunidades. En la homilía que dirigió a los jóvenes de Belo Horizonte (Brasil) en 1980, que se puede leer acá, se refirió a esta experiencia de manera entrañable.

Su valentía para poner a Jesucristo como cimiento en todo, ha abierto horizontes inexplorados, por los que nos toca avanzar. La colaboración de judíos y protestantes en la lectura continuada de la Biblia, resaltando la raíz judía de la misma, en las maratónicas jornadas de este mes en Roma, es un ejemplo de los avances que la singular presencia de Juan Pablo II ha hecho posible.

Como Elías en el Carmelo, pero en el Siglo XX, el Papa Juan Pablo II conjuró todas las amenazas de quienes más o menos inocentemente se alejaron de las enseñanzas de la Iglesia, de la Palabra de Dios, y en definitiva de Jesucristo. Creyéndose a su favor, desconocían de un modo u otro el "mero cristianismo", por decirlo con frase de C.S. Lewis, anglicano genial.

Juan Pablo II nos provee una verdadera revolución, de la que estamos disfrutando y seguiremos, con la ayuda de Dios, viendo mayores y mayores beneficios.

lunes, octubre 13, 2008

SUMMERTIME



Summertime,
And the livin' is easy
Fish are jumpin'
And the cotton is high

Your daddy's rich
And your mamma's good lookin'
So hush little baby
Don't you cry

One of these mornings
You're going to rise up singing
Then you'll spread your wings
And you'll take to the sky

But till that morning
There's a'nothing can harm you
With daddy and mamma standing by
Es verano,
Y la vida es fácil
Los peces abundan
Y el algodón está crecido

Tu papá es rico
Y tu mamá bonita
Así que ¡Shhh! chiquitito
No tienes que llorar

Una de estas mañanas
Te vas a levantar cantando
Desplegarás tus alas
Y el cielo alcanzarás

Pero hasta esa mañana
Nada hay que te pueda dañar
Con papá y mamá junto a ti.


"Summertime" es una de las canciones más populares del Siglo XX, que forma parte de la ópera "Porgy and Bess" de George Gershwin. En contraste con su ambiente, de valores tambaleantes, una mamá eleva generosa
y confiada esta entrañable canción de cuna, de música evocadora, que rasga la obra como un rayo de esperanza. Alcanza una serenidad que personalmente me remite al también popular Salmo 23, que se leyó el domingo pasado en la Misa: "El Señor es mi pastor; nada me puede faltar".

El cariño de unos padres ricos y agradables,
siempre cuidadosos y atentos, facilita la vida del hijo, igual que se hace fácil la vida del creyente, que reconoce la paternidad de Dios, que es infinitamente rico y poderoso, y está siempre atento a lo nuestro, para escucharnos y ayudarnos. También tenemos una mamá muy bonita, a quien podemos siempre contarle nuestras penas y pedirle ayuda, seguros de que no nos abandona, que nos cuida siempre.

¡Es muy cálida nuestra fe católica! En medio del mundo, por sí mismo desconcertado y frío, hace surgir la esperanza de manera concreta, como un rayo luminoso.







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domingo, octubre 12, 2008

Un banquete sin par

Isaías 25: 6 - 10

6 Hará Yahveh Sebaot a todos los pueblos en este monte un convite de manjares frescos, convite de buenos vinos: manjares de tuétanos, vinos depurados;
7 consumirá en este monte el velo que cubre a todos los pueblos y la cobertura que cubre a todos los gentes;
8 consumirá a la Muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque Yahveh ha hablado.
9 Se dirá aquel día: «Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; éste es Yahveh en quien esperábamos; nos regocijamos y nos alegramos por su salvación.»
10 Porque la mano de Yahveh reposará en este monte, Moab será aplastado en su sitio como se aplasta la paja en el muladar.

Esta es la lectura del Antiguo Testamento de la Misa de hoy.

Dice cosas extraordinarias: que "en este monte", Dios va a quitar el velo que cubre a las naciones, que enjugará las lágrimas de cada hombre y asimismo dará lucimiento a su pueblo, todo a través de un gran banquete, de alimentos seleccionados.

Recuerdo que este pasaje de Isaías era uno de los preferidos de Julio Barreiro, profesor de Historia en mi curso de secretariado, en los años '61 y '62. Era protestante, alumno de Karl Barth, como otros de los notables profesores de aquel curso, los Pastores Mortimer Arias y Emilio Castro. El Prof. Barreiro le daba mucha importancia a la Revelación, a la raíz judía del Cristianismo y a su valor integrador.

En cuanto a este texto, al que recurría a menudo, a veces comentaba, un poco como pensando para sí mismo, no como tema de debate, que para que Dios pudiera encaminar a todas las gentes al "Valle de Josafat", según la profecía de Joel, sólo era necesario que todos pudiéramos ver lo mismo en el mismo instante, y que gracias a la televisión y a otros adelantos técnicos que se oteaban en el horizonte, parecía que se avecinaba el momento...

Parecía suponer que algún día, más o menos pronto, Dios mismo develaría todos los enigmas, y daría razón de todos los sufrimientos, a través de un conocimiento refinado de la verdad, que surgiría de una íntima y comunicativa claridad.

Me gustaba mucho este enfoque de las cosas de Dios y de la religión, y a los tres años de aquellas clases me había hecho católica, porque aquel proclamarse "la única verdadera" de la Iglesia Católica, que anteriormente no había comprendido, y me alejaba, de pronto lo comprendí en su verdad. Vi claramente que sólo la Iglesia Católica puede ofrecernos el gran banquete. Justamente por la capacidad de discernimiento (integrador) que el Magisterio le otorga, identificándose con la Revelación desde la raíz, que testifica la voluntad de comunicación de Dios con los hombres.

En ese mismo momento, que coincidía con la clausura del Concilio Vaticano II, las comunidades católicas entraron en una especie de tembladeral, en el que se removían muchas cosas accesorias, pero también se llegaron a vivir verdaderas crisis de identidad, que afectaban la conciencia de ser depositarios de la verdad, es decir fieles custodios de la Palabra de Dios y de su desarrollo, en el marco de la Revelación.

Providencialmente, al año siguiente conocí al Opus Dei, a través de un club de jovencitas, aunque mi grupo de amigas no lo éramos tanto, y allí sentí que tocaba el cielo con las manos. O sea, que tenía el anhelado Magisterio al alcance de la mano.




lunes, octubre 06, 2008

Carta para solicitar la apertura de la causa de canonización de San Josemaría

Esta carta la escribí en agosto de 1975 para pedir la apertura de la causa de canonización de Mons. Escrivá de Balaguer, San Josemaría desde el 6 de octubre de 2002:

Montevideo, 18 de agosto de 1975


¡Qué elocuencia necesitaría para poder expresar lo que he recibido del trato con Monseñor Escrivá!


Claro que no lo traté personalmente; pero hace ocho años que leo sus libros, que me dejo penetrar por el espíritu de su “Camino”, que trato con su gente. Y puedo decir que lo conozco, que lo quiero, que su cálida influencia ha penetrado en mi alma como clara luz para la inteligencia y como firme estímulo para la voluntad.


En mi experiencia, el contacto con Monseñor Escrivá vitalizó profundamente mi fe, haciéndome participar de la vida de Jesucristo a través de una visión asombrosamente íntima del Evangelio y de todo aquello que en el tiempo proyecta esa realidad: la Iglesia, el Magisterio, la Liturgia, los Sacramentos, encendiéndonos de amor a Cristo, a la Virgen, al Santo Padre.


Pienso cuán grande debió ser su amor a la verdad y la profundidad de su visión católica para que pudiera transmitírnosla tan acabadamente, con tanta sencillez y con tanto amor a la libertad y al hombre en su condición de criatura.


En su pensamiento y acción todo encontraba su justo valor y en el desasimiento y la disponibilidad a Dios se resolvía su maravillosa intuición sobrenatural, que no lo llevaba a la mera contemplación sino que hacía surgir todas las potencias humanas elevándolas y afinándolas en su realización y en su evolución hacia un solo fin: la gloria a Dios.


Quería a nuestro siglo y sabía interpretarlo y valorar el alcance de sus progresos.


Tantas veces me he puesto a meditar sobre la singularidad de la presencia de Monseñor Escrivá en nuestro siglo y por la eficacia de su palabra muchas veces me gustó verlo como a uno de aquellos dos testigos apocalípticos, casi como a un Moisés de nuestro tiempo encaminando a su pueblo hacia la tierra prometida.


Pienso que Monseñor Escrivá actualizó maravillosamente el sentido del trabajo que Nuestro Señor nos encomendó: el amoroso anuncio a todos los hombres de que estamos comprometidos en la construcción de la Jerusalén Celeste, y nos iluminó y despejó el camino, a través de su obra.


Muchas cosas más podría decir y jamás agotaría el alcance del mensaje de Monseñor Escrivá, porque tenía la universalidad de la Iglesia, cuyo espíritu supo captar y transmitir con sencillez y eficacia.


Antes de terminar quiero hacer saber la alegría espontánea y contagiosa, la sencilla afabilidad que nacía de su presencia, que yo conocí sólo a través de películas, y que en contraste con la grandeza de su mensaje nos guiaba directamente a la admiración frente a la realidad de la fiel y perfecta entrega a su alta vocación.


Por eso creo que la Iglesia debería contar a Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer entre sus santos, y escribo esta carta para manifestar ese deseo.


lunes, junio 11, 2007

Sonata para un hombre bueno: la música, "lo bueno del hombre" y la libertad

Al final de la película "La vida de los otros", que se desarrolla en el Berlín oriental de la época comunista, uno de los protagonistas publica la novela "Sonata para un hombre bueno".  Este título me suena como un eco de Ana Frank, cuando culmina en su diario un largo razonamiento sobre la maldad que estaban soportando, asegurando que cree en lo bueno del hombre: "Ich glaube an das Gute im Menschen".

En el contexto de Ana, tan consciente de la maldad, lo bueno del hombre no es una bondad innata, rousseauniana, sino algo tan cercano al cristianismo, de raíz hebrea, que personalmente cuando evoco esta frase, que me resulta especialmente querida, se me figura en estos términos: "Yo creo en la capacidad de los hombres, en la mía propia por tanto, para comunicarnos con Dios", o aún más específica y sencillamente "Yo creo en Cristo".

"Lo bueno del hombre" es "la capacidad de Dios", que explica el Catecismo de la Iglesia de 1992.

¿Y cómo se asocia esto con la música?

Esta película, ganadora este año (2007) del Oscar a la mejor película extranjera, señala un vínculo. El escritor protagonista comenta una frase, que adjudica a Lenin, en cuanto decía evitaba escuchar la sonata Appasionata de Beethoven, porque pensaba que nadie que la tocara o la escuchara completa podría hacer el mal.  Es tan profunda la bondad que hace brotar, pensaba, que lo inhabilitaría para la Revolución.  En cambio el autor, que en ese momento estaba bajo sospecha, piensa igual, pero lejos de evitar ese efecto, toca al piano la "Sonata para un hombre bueno" (compuesta por Gabriel Yared expresamente para esta escena), que le envió un amigo disidente -el compositor en la trama-, poco antes de quitarse la vida, cuando se entera de su muerte por un llamado telefónico.  En un clima de recogimiento ante esta situación, provocada por la prepotencia, la música y las palabras evocan el ámbito de la libertad en lo más íntimo: la posibilidad de elevarse por encima de las circunstancias como el gran signo de la libertad.  Así encuentra el espía, que en secreto asiste a esta escena, su propia verdad, y la capacidad de actuar libremente.  Y en este personaje, para él anónimo pero a quien sabe que le debe la vida, se inspirará el escritor para su novela.

La música es en definitiva un signo de la esperanza en el fondo del corazón, que nos hace patente las armonías de lo creado, y en definitiva señala una vocación, de la que somos inconscientemente conscientes. Nuestros corazones saben cantar.

De eso se trata la "revelación", de Cristo, de la Iglesia. Que nos hablan. Y nosotros respondemos, personalmente, aunque no seamos cristianos.

En el libro-reportaje de Peter Seewald al entonces Cardenal Joseph Ratzinger, que lleva el título de "Dios y el mundo", y se subtitula "Creer y vivir en nuestra época", el periodista le pregunta al Cardenal si él habla con Dios, a lo cual nuestro Papa actual responde: "No sólo yo. También usted habla con Dios." Es que todos los hombres hablamos con Dios...

El buen uso de la libertad por parte del hombre tiene que ver con ese poder de comunicación del hombre con Dios. Cada vez es más fácil comprender esta realidad teológica, que la Iglesia señala tan claramente hoy en día. Diría que todavía no es un hecho reconocido en general, y debemos creer que cuando llegue a serlo mucha gente se hará capaz de heroicidades como la narrada en la película, y más aún, en la medida en que se hará conscientemente uno con el autor de la bondad.


viernes, marzo 02, 2007

Como pompas de jabón...

Hoy tuve suerte y encontré en un espacio de divulgación científica por televisión, habitualmente tedioso, un tema muy elevado y bien tratado, que me cautivó. Era un documental sobre el "Teorema de Conectividad Total" de J.S. Bell y de lo que significa la incertidumbre en Física: un mundo que pone en primer plano el concepto de Información.

Me vino a la memoria un evento de IBM para periodistas, al que asistí como secretaria hacia agosto de 1969 (relacionado con el estreno de la película Odisea del Espacio). En la mañana, el Ing. Sigfrido Lichtenthal, experto argentino en tecnologías de punta, generoso y excelente divulgador, que trabajaba en la sede latinoamericana de IBM, entonces en Montevideo, habló de cierto reciente trabajo científico, que la explicación de la TV me recordó, que "conectaba" la teoría de la relatividad de Einstein, que muestra una continuidad entre la energía y la materia, con la teoría de la Información, que demuestra la misma continuidad entre la Información y la Energía, de modo que "la Información" viene a ser el primer estado de las cosas.  Bell creo que no tiene nada que ver, y más bien creo probable que se refiriera a los trabajos de otro empleado de IBM, Rolf Landauer, que no mencionó.

Y recuerdo que en la sobremesa del almuerzo, que se había convertido en muy filosófica, me atreví a decir lo que pensaba: "Me parece que todo esto tiene que ver con el comienzo del Evangelio de Juan: En el principio era el Verbo...".

Todos me miraron con cierta sorpresa, y sin comentarios. En la expresión de Lichtenthal se leía un "quién sabe". Pero Ricardo Katzenstein, el periodista que representaba a Noticias del Vaticano, luego me invitó a asistir a los círculos de Esther de Cáceres. Dejé pasar el momento, y pronto fue tarde, porque esta gran animadora cultural murió al año siguiente.

Esther de Cáceres y su círculo fueron protagonistas de una veta católica de la intelectualidad uruguaya que ha tenido una decisiva influencia en nuestro medio; que alcanza incluso, me atrevería a decir, al campo de la Psiquiatría,

Pienso que, sin yo saberlo, había recibido de ellos ciertas claves de unidad en nuestro ambiente que me ayudaban a razonar de ese modo trascendente. La influencia de Jacques Maritain era patente. Y yo me había acostumbrado a desear su suerte y la de su esposa Raissa: la de una fe esclarecida. Conocía su experiencia sólo por las páginas culturales de los diarios de la época, pero tenía clarísima la noción de que ellos encontraban en la Iglesia la respuesta a todos los interrogantes vitales. Y a veces se me encendía esa luz como un rayo, como una formidable "pompa de jabón".

La poesía de Antonio Machado, que Joan Manuel Serrat popularizó, describe genialmente esos mundos "sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón", que desaparecen pero dejan rastro. Nos marcan el camino.

El principio de incertidumbre de la física moderna utiliza casi los mismos términos. Así lo explicaron hoy en la televisión, y no puedo dejar de sentir que se refieren al mismo hecho. Este artículo explica algo de esto. Por supuesto que, me siento feliz del privilegio de saberlo, la Iglesia es la que tiene la última palabra, y la que puede llegar más lejos en el análisis. Al fin y al cabo, esas ingravideces son chispazos de información que quedan flotando. Y en la memoria, entra a jugar la libertad. Cuando aprendamos a distinguir la información primordial, comprenderemos que no de otro material está hecho el tesoro de la Iglesia.