¡Arriba los corazones!

"Sed tengo", "Sitio" en latín, es una de las siete palabra de Jesús en la Cruz. Es Su disponibilidad que convoca a la nuestra, invitándonos al “sacrificio de la alegría”: a “hacer de tripas corazón”, para mirarlo a Él.

¡Arriba los corazones! es una frase de aliento que nos remite al "Elevemos el corazón" de la Misa, que nos dispone para el sacrificio, dejando que Él nos dirija.

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domingo, agosto 21, 2011

Ésta es la portada de la página de información de San Josemaría, siempre interesante, que hoy nos ofrece una mirada a fondo sobre la Jornada Mundial de la Juventud que se desarrolla en Madrid.

Portada

Mons. Javier Echevarría

Fidelidad y felicidad.
Tras las huellas del beato Juan Pablo II y de san Josemaría Escrivá

"Desde que el Beato Juan Pablo II tuvo la intuición de promover hace 26 años la primera Jornada Mundial de la Juventud, en Roma, podría decirse que cada uno de estos encuentros ha significado un punto de partida en la vida de millares de jóvenes" comenta el Prelado del Opus Dei, en un artículo que se ha publicado en L'Osservatore Romano.

Hablar con Dios

La Misericordia divina

“La fiesta del perdón” es un momento clave en la JMJ. Así lo manifiestan los 200 confesonarios en fila, colocados en el parque de El Retiro. Sugerimos una selección de textos de san Josemaría sobre la misericordia.

JMJ: Misa de inauguración

"No tengáis miedo a ser santos"

La Jornada Mundial de la Juventud ha comenzado el martes 16 por la tarde, con una misa celebrada en la Plaza de Cibeles. El Card. Rouco animó a "la generación Benedicto XVI" a buscar la santidad.

Audio

"Santo Rosario" en mp3

Dar "la vuelta al mundo a través del Rosario" es uno de los objetivos de la JMJ 2011. Ofrecemos las meditaciones de los misterios de "Santo Rosario", de san Josemaría, descargables en formato mp3.

JMJ 2011

Madrid y san Josemaría

Madrid supuso para san Josemaría un lugar de encuentro con la voluntad de Dios. Sugerimos visitas en las que se destacan episodios relevantes en su vida y su mensaje, como la filiación divina, la santificación del trabajo, el apostolado... Al final, ofrecemos una selección de textos sobre estos temas. Los recorridos son cercanos a donde estará Benedicto XVI durante la JMJ.

San Josemaría en Madrid, siguiendo el plan del Papa

Jueves, 18 de agosto. Cerca de Pza de la Independencia

La fundación del Opus Dei

Josemaría Escrivá se trasladó a Madrid en abril de 1927. En Madrid -dijo en una ocasión- he recibido mi misión: me siento con derecho abundante, por esa y por otras razones, madrileño.

19.08.2011. Cerca de la Cibeles

Los primeros pasos del Opus Dei

En este recorrido se advierte cómo san Josemaría iba dando a conocer el mensaje de santidad y apostolado a hombres y mujeres, estudiantes, obreros, sacerdotes, enfermos...

20.08.2011. Cerca de la Almudena

Todos, amigos de Dios

San Josemaría recordaba que cada bautizado tiene “alma sacerdotal”. Significa buscar que todas las personas encuentren la amistad con Dios. En estas visitas se describen sitios relacionados con el “sentido sacerdotal”.

20.08.2011. Cerca del Retiro

¡Dios es mi Padre!

Se destacan algunos episodios de la vida de san Josemaría, referentes a su sentido de la filiación divina, que se manifestaba en la confianza en Dios, en el sincero amor cristiano por cada uno, en la serenidad y el optimismo...

sábado, agosto 20, 2011

Significado de la Cruz



VÍA CRUCIS DEL SANTO PADRE CON LOS JÓVENES
DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI 
Plaza de Cibeles, Madrid
Viernes 19 de agosto de 2011
Queridos jóvenes:

Con piedad y fervor hemos celebrado este Vía Crucis, acompañando a Cristo en su Pasión y Muerte. Los comentarios de las Hermanitas de la Cruz, que sirven a los más pobres y menesterosos, nos han facilitado adentrarnos en el misterio de la Cruz gloriosa de Cristo, que contiene la verdadera sabiduría de Dios, la que juzga al mundo y a los que se creen sabios (cf. 1 Co 1,17-19). También nos ha ayudado en este itinerario hacia el Calvario la contemplación de estas extraordinarias imágenes del patrimonio religioso de las diócesis españolas. Son imágenes donde la fe y el arte se armonizan para llegar al corazón del hombre e invitarle a la conversión. Cuando la mirada de la fe es limpia y auténtica, la belleza se pone a su servicio y es capaz de representar los misterios de nuestra salvación hasta conmovernos profundamente y transformar nuestro corazón, como sucedió a Santa Teresa de Jesús al contemplar una imagen de Cristo muy llagado (cf. Libro de la vida, 9,1).

Mientras avanzábamos con Jesús, hasta llegar a la cima de su entrega en el Calvario, nos venían a la mente las palabras de san Pablo: «Cristo me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿Qué haremos nosotros por él? ¿Qué respuesta le daremos? San Juan lo dice claramente: «En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). La pasión de Cristo nos impulsa a cargar sobre nuestros hombros el sufrimiento del mundo, con la certeza de que Dios no es alguien distante o lejano del hombre y sus vicisitudes. Al contrario, se hizo uno de nosotros «para poder compadecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre… Por eso, en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y padecer; de ahí se difunde en cada sufrimiento la con-solatio, el consuelo del amor participado de Dios y así aparece la estrella de la esperanza» (Spe salvi, 39).

Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer. Las diversas formas de sufrimiento que, a lo largo del Vía Crucis, han desfilado ante nuestros ojos son llamadas del Señor para edificar nuestras vidas siguiendo sus huellas y hacer de nosotros signos de su consuelo y salvación. «Sufrir con el otro, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de la humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo» (ibid.).

Que sepamos acoger estas lecciones y llevarlas a la práctica. Miremos para ello a Cristo, colgado en el áspero madero, y pidámosle que nos enseñe esta sabiduría misteriosa de la cruz, gracias a la cual el hombre vive. La cruz no fue el desenlace de un fracaso, sino el modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más inmensa de la propia vida. El Padre quiso amar a los hombres en el abrazo de su Hijo crucificado por amor. La cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres. En ella reconocemos el icono del amor supremo, en donde aprendemos a amar lo que Dios ama y como Él lo hace: esta es la Buena Noticia que devuelve la esperanza al mundo.

Volvamos ahora nuestros ojos a la Virgen María, que en el Calvario nos fue entregada como Madre, y supliquémosle que nos sostenga con su amorosa protección en el camino de la vida, en particular cuando pasemos por la noche del dolor, para que alcancemos a mantenernos como Ella firmes al pie de la cruz. Muchas gracias.