¡Arriba los corazones!

"Sed tengo", "Sitio" en latín, es una de las siete palabra de Jesús en la Cruz. Es Su disponibilidad que convoca a la nuestra, invitándonos al “sacrificio de la alegría”: a “hacer de tripas corazón”, para mirarlo a Él.

¡Arriba los corazones! es una frase de aliento que nos remite al "Elevemos el corazón" de la Misa, que nos dispone para el sacrificio, dejando que Él nos dirija.

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viernes, octubre 15, 2010

Solveigs sang, La canción de Solveig. La fidelidad matrimonial, anclada en el Cielo



Canta Barbara Hendricks

-Aquí la versión de Anna Netrebko
-Aquí, en vivo, por la soprano noruega Marita Solberg
-Aquí, la versión de la soprano Sissel Kyrkhebo (subtitulada en español)
-Aquí, en vivo, por la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida or Arie Vardi

Kanske vil der gå både Vinter og Vår,                      El invierno se podrá ir y la primavera
og næste Sommer med, og det hele År,                  y luego el verano, y todo el año,
men engang vil du komme, det ved jeg vist,              pero un día volverás, lo sé bien,
og jeg skal nok vente, for det lovte jeg sidst.            Y yo te esperaré, como lo prometí.

Gud styrke dig, hvor du i Verden går,                      Que Dios te fortalezca si por 
                                                                           el mundo vas,
Gud glæde dig, hvis du for hans Fodskammel står.  Que Dios te bendiga si estás 
                                                                           a sus pies.
Her skal jeg vente til du kommer igjen;                    Yo te esperaré hasta que te 
                                                                           acerques a mí.
og venter du hist oppe, vi træffes der, min Ven!        Y si estás en lo alto, allí 
                                                                           te encontraré, amigo mío!                                                                     

La canción de Solveig, de la suite No. 2 "Peer Gynt" (op. 23 no. 19) de Edvard Grieg es un clásico noruego y universal.  La música de Grieg es incidental al drama del mismo nombre de Ibsen, que relata las andanzas legendarias de este personaje noruego, al que José Enrique Rodó le dedica el capítulo XXV de Motivos de Proteo.  También Gabriela Mistral se inspira en los sentimientos de Solveig para escribir un sugerente poema.

Solveig, como la arquetípica Penélope, defiende el sentimiento de la fidelidad como apuesta radical por el otro y la alegría que proviene de su verdad, anclada en el Cielo, que se pierde en la absurdamente alicaída imagen actual de Penélope, la que toda marrón espera en la estación, como un signo de los descreídos tiempos post-modernos.  Pero a pesar de la mala prensa, la verdad perdura, con su asidero eterno.  Y el arte sigue a su servicio.


sábado, septiembre 11, 2010

Salamanca y su "pregón de eternidad"

                   
                                          Más fotos de Salamanca

Quienes han visitado Salamanca, ciudad frecuentada por estudiantes de todo el mundo, vuelven encantados con el resplandor dorado de sus piedras, en fachadas que parecen labradas por orfebres, en un entorno también labrado (y dorado), de árboles y trigales.

En estos días una amiga me contaba estas impresiones, muy recientes, tan vivamente como Unamuno en el poema que sigue.   Desde la armonía pujante y dorada de sus piedras seculares, Salamanca sigue claramente pregonando eternidad, transmitiendo fe, paz y fuerza para el sueño de la vida...

Mi Salamanca

Poema de Miguel de Unamuno (1907)


Alto soto de torres que al ponerse
tras las encinas que el celaje esmaltan
dora a los rayos de su lumbre el padre
Sol de Castilla;

bosque de piedras que arrancó la historia
a las entrañas de la tierra madre,
remanso de quietud, yo te bendigo,
¡mi Salamanca!

Miras a un lado, allende el Tormes lento,
de las encinas el follaje pardo
cual el follaje de tu piedra, inmoble,
denso y perenne.

Y de otro lado, por la calva Armuña,
ondea el trigo, cual tu piedra, de oro,
y entre los surcos al morir la tarde
  duerme el sosiego.

Duerme el sosiego, la esperanza duerme
de otras cosechas y otras dulces tardes,
las horas al correr sobre la tierra
dejan su rastro.

Al pie de tus sillares, Salamanca,
de las cosechas del pensar tranquilo
que año tras año maduró en tus aulas,
duerme el recuerdo.

Duerme el recuerdo, la esperanza duerme
y es tranquilo curso de tu vida
como el crecer de las encinas, lento,
lento y seguro.

De entre tus piedras seculares, tumba
de remembranzas del ayer glorioso,
de entre tus piedras recojió mi espíritu
fe, paz y fuerza.

En este patio que se cierra al mundo
y con ruinosa crestería borda
limpio celaje, al pie de la fachada
que de plateros

ostenta filigranas en la piedra,
en este austero patio, cuando cede
el vocerío estudiantil, susurra
     voz de recuerdos.

En silencio fray Luis quédase solo
meditando de Job los infortunios,
o paladeando en oración los dulces
nombres de Cristo.

Nombres de paz y amor con que en la lucha
buscó conforte, y arrogante luego
a la brega volvióse amor cantando,
paz y reposo.

La apacibilidad de tu vivienda
gustó, andariego soñador, Cervantes,
la voluntad le enhechizaste y quiso
volver a verte.

Volver a verte en el reposo quieta,
soñar contigo el sueño de la vida,
soñar la vida que perdura siempre
sin morir nunca.

Sueño de no morir es el que infundes
a los que beben de tu dulce calma,
sueño de no morir ese que dicen
culto a la muerte.

En mi florezcan cual en ti, robustas,
en flor perduradora las entrañas
y en ellas talle con seguro toque
visión del pueblo.

Levántense cual torres clamorosas
mis pensamientos en robusta fábrica
y asiéntese en mi patria para siempre
la mi Quimera.

Pedernoso cual tú sea mi nombre
de los tiempos la roña resistiendo,
y por encima al tráfago del mundo
resuene limpio.

Pregona eternidad tu alma de piedra
y amor de vida en tu regazo arraiga,
amor de vida eterna, y a su sombra
amor de amores.

En tus callejas que del sol nos guardan
y son cual surcos de tu campo urbano,
en tus callejas duermen los amores
más fugitivos.

Amores que nacieron como nace
en los trigales amapola ardiente
para morir antes de la hoz, dejando
         fruto de sueño.

El dejo amargo del Digesto hastioso
junto a las rejas se enjugaron muchos,
volviendo luego, corazón alegre,
a nuevo estudio.

De doctos labios recibieron ciencia
mas de otros labios palpitantes, frescos,
bebieron del Amor, fuente sin fondo,
sabiduría.

Luego en las tristes aulas del Estudio,
frías y oscuras, en sus duros bancos,
aquietaron sus pechos encendidos
en sed de vida.

Como en los troncos vivos de los árboles
de las aulas así en los muertos troncos
grabó el Amor por manos juveniles
su eterna empresa.

Sentencias no hallaréis del Triboniano,
del Peripato no veréis doctrina,
ni aforismos de Hipócrates sutiles,
jugo de libros.

Allí Teresa, Soledad, Mercedes,
Carmen, Olalla, Concha, Bianca o Pura,
nombres que fueron miel para los labios,
          brasa en el pecho.

Así bajo los ojos la divisa del amor,
redentora del estudio,
y cuando el maestro calla, aquellos bancos
dicen amores.

Oh, Salamanca, entre tus piedras de oro
aprendieron a amar los estudiantes
mientras los campos que te ciñen daban
jugosos frutos.

Del corazón en las honduras guardo
tu alma robusta; cuando yo me muera
guarda, dorada Salamanca mía,
tú mi recuerdo.

Y cuando el sol al acostarse encienda
el oro secular que te recama,
con tu lenguaje, de lo eterno heraldo,
di tú que he sido.










viernes, julio 10, 2009

A proposito de lo clásico: Juan Zorrilla de San Martín y la salvaguarda de los sueños

La música popular que permanece, los "clásicos populares", contienen por lo general elementos que nos asoman al misterio, a lo invisible que nos relaciona naturalmente con la verdad, igual que todos los clásicos. Nos conecta con "la verdad de Dios", podríamos decir en frase de Santa Catalina de Siena.

Así sucede con estas "Golondrinas Yucatecas". El sonido de México nos lleva con la mayor naturalidad a las alturas. Y así podemos extraer de esta canción un sentido, podemos llegar a decir, "sobrenatural", por verdadero.

Como explica Juan Zorrilla de San Martín en "
EL SERMON DE LA PAZ", en los sueños de la juventud, que las golondrinas representan con sus vuelos en esta canción, como patrimonio del alma joven, hay más de lo que parece:


"...  No es otro el objeto, si bien se mira, y si alguno tienen, de las bellas cosas visibles que no nos despiertan sensuales apetitos; el conducirnos al goce de las invisibles que alimentan de vuelos el alma humana.
Esta, a diferencia de la del bruto con sus cinco sentidos corporales, cuenta con una especie de sexto sentido, el estético, la vista de lo recóndito, el oído de lo inaudito, por cuyo mayor o menor desarrollo se mide, me parece, el grado de perfección de un organismo inteligente.
Ese sentido se encuentra, no muy desarrollado, pero sí muy puro, en el niño, porque ciertos deseos no han despertado en él. La persistencia de la niñez en la vida es el poeta, el artista, cuyas obras tienen por objeto el darlo a aquella nobilísima facultad; despertarla si está latente, estimularla o desarrollarla si ha aparecido.
Ella es lo intermedio entro lo solo espiritual y lo solo material; vigoriza, aun en el orden sensible, la diferencia entre el hombre y el bruto. El hombre es el solo animal que tiene necesidad de lo superfluo, que no ha de confundirse con lo frívolo.  
Por ahí podría llegar, si no me equivoco, al verdadero objeto moral del arte, que bien puede ser, entre otros, el de atenuar nuestros apetitos groseros, con la revelación de otros deleites, capaces de hacer más amable la vida; el de hacernos advertir las golondrinas que salen de las torres, hasta presentarnos como insignificantes las torres mismas, por altas que sean; el de impedir que el niño que muere paulatinamente en el hombre se muera del todo antes que nosotros".


jueves, febrero 05, 2009

Beethoven - Oda a la Alegrí­a (subtitulada)


Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.






lunes, junio 11, 2007

Sonata para un hombre bueno: la música, "lo bueno del hombre" y la libertad

Al final de la película "La vida de los otros", que se desarrolla en el Berlín oriental de la época comunista, uno de los protagonistas publica la novela "Sonata para un hombre bueno".  Este título me suena como un eco de Ana Frank, cuando culmina en su diario un largo razonamiento sobre la maldad que estaban soportando, asegurando que cree en lo bueno del hombre: "Ich glaube an das Gute im Menschen".

En el contexto de Ana, tan consciente de la maldad, lo bueno del hombre no es una bondad innata, rousseauniana, sino algo tan cercano al cristianismo, de raíz hebrea, que personalmente cuando evoco esta frase, que me resulta especialmente querida, se me figura en estos términos: "Yo creo en la capacidad de los hombres, en la mía propia por tanto, para comunicarnos con Dios", o aún más específica y sencillamente "Yo creo en Cristo".

"Lo bueno del hombre" es "la capacidad de Dios", que explica el Catecismo de la Iglesia de 1992.

¿Y cómo se asocia esto con la música?

Esta película, ganadora este año (2007) del Oscar a la mejor película extranjera, señala un vínculo. El escritor protagonista comenta una frase, que adjudica a Lenin, en cuanto decía evitaba escuchar la sonata Appasionata de Beethoven, porque pensaba que nadie que la tocara o la escuchara completa podría hacer el mal.  Es tan profunda la bondad que hace brotar, pensaba, que lo inhabilitaría para la Revolución.  En cambio el autor, que en ese momento estaba bajo sospecha, piensa igual, pero lejos de evitar ese efecto, toca al piano la "Sonata para un hombre bueno" (compuesta por Gabriel Yared expresamente para esta escena), que le envió un amigo disidente -el compositor en la trama-, poco antes de quitarse la vida, cuando se entera de su muerte por un llamado telefónico.  En un clima de recogimiento ante esta situación, provocada por la prepotencia, la música y las palabras evocan el ámbito de la libertad en lo más íntimo: la posibilidad de elevarse por encima de las circunstancias como el gran signo de la libertad.  Así encuentra el espía, que en secreto asiste a esta escena, su propia verdad, y la capacidad de actuar libremente.  Y en este personaje, para él anónimo pero a quien sabe que le debe la vida, se inspirará el escritor para su novela.

La música es en definitiva un signo de la esperanza en el fondo del corazón, que nos hace patente las armonías de lo creado, y en definitiva señala una vocación, de la que somos inconscientemente conscientes. Nuestros corazones saben cantar.

De eso se trata la "revelación", de Cristo, de la Iglesia. Que nos hablan. Y nosotros respondemos, personalmente, aunque no seamos cristianos.

En el libro-reportaje de Peter Seewald al entonces Cardenal Joseph Ratzinger, que lleva el título de "Dios y el mundo", y se subtitula "Creer y vivir en nuestra época", el periodista le pregunta al Cardenal si él habla con Dios, a lo cual nuestro Papa actual responde: "No sólo yo. También usted habla con Dios." Es que todos los hombres hablamos con Dios...

El buen uso de la libertad por parte del hombre tiene que ver con ese poder de comunicación del hombre con Dios. Cada vez es más fácil comprender esta realidad teológica, que la Iglesia señala tan claramente hoy en día. Diría que todavía no es un hecho reconocido en general, y debemos creer que cuando llegue a serlo mucha gente se hará capaz de heroicidades como la narrada en la película, y más aún, en la medida en que se hará conscientemente uno con el autor de la bondad.


viernes, marzo 02, 2007

Como pompas de jabón...

Hoy tuve suerte y encontré en un espacio de divulgación científica por televisión, habitualmente tedioso, un tema muy elevado y bien tratado, que me cautivó. Era un documental sobre el "Teorema de Conectividad Total" de J.S. Bell y de lo que significa la incertidumbre en Física: un mundo que pone en primer plano el concepto de Información.

Me vino a la memoria un evento de IBM para periodistas, al que asistí como secretaria hacia agosto de 1969 (relacionado con el estreno de la película Odisea del Espacio). En la mañana, el Ing. Sigfrido Lichtenthal, experto argentino en tecnologías de punta, generoso y excelente divulgador, que trabajaba en la sede latinoamericana de IBM, entonces en Montevideo, habló de cierto reciente trabajo científico, que la explicación de la TV me recordó, que "conectaba" la teoría de la relatividad de Einstein, que muestra una continuidad entre la energía y la materia, con la teoría de la Información, que demuestra la misma continuidad entre la Información y la Energía, de modo que "la Información" viene a ser el primer estado de las cosas.  Bell creo que no tiene nada que ver, y más bien creo probable que se refiriera a los trabajos de otro empleado de IBM, Rolf Landauer, que no mencionó.

Y recuerdo que en la sobremesa del almuerzo, que se había convertido en muy filosófica, me atreví a decir lo que pensaba: "Me parece que todo esto tiene que ver con el comienzo del Evangelio de Juan: En el principio era el Verbo...".

Todos me miraron con cierta sorpresa, y sin comentarios. En la expresión de Lichtenthal se leía un "quién sabe". Pero Ricardo Katzenstein, el periodista que representaba a Noticias del Vaticano, luego me invitó a asistir a los círculos de Esther de Cáceres. Dejé pasar el momento, y pronto fue tarde, porque esta gran animadora cultural murió al año siguiente.

Esther de Cáceres y su círculo fueron protagonistas de una veta católica de la intelectualidad uruguaya que ha tenido una decisiva influencia en nuestro medio; que alcanza incluso, me atrevería a decir, al campo de la Psiquiatría,

Pienso que, sin yo saberlo, había recibido de ellos ciertas claves de unidad en nuestro ambiente que me ayudaban a razonar de ese modo trascendente. La influencia de Jacques Maritain era patente. Y yo me había acostumbrado a desear su suerte y la de su esposa Raissa: la de una fe esclarecida. Conocía su experiencia sólo por las páginas culturales de los diarios de la época, pero tenía clarísima la noción de que ellos encontraban en la Iglesia la respuesta a todos los interrogantes vitales. Y a veces se me encendía esa luz como un rayo, como una formidable "pompa de jabón".

La poesía de Antonio Machado, que Joan Manuel Serrat popularizó, describe genialmente esos mundos "sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón", que desaparecen pero dejan rastro. Nos marcan el camino.

El principio de incertidumbre de la física moderna utiliza casi los mismos términos. Así lo explicaron hoy en la televisión, y no puedo dejar de sentir que se refieren al mismo hecho. Este artículo explica algo de esto. Por supuesto que, me siento feliz del privilegio de saberlo, la Iglesia es la que tiene la última palabra, y la que puede llegar más lejos en el análisis. Al fin y al cabo, esas ingravideces son chispazos de información que quedan flotando. Y en la memoria, entra a jugar la libertad. Cuando aprendamos a distinguir la información primordial, comprenderemos que no de otro material está hecho el tesoro de la Iglesia.